Este es un artículo de una serie que celebra el 50 aniversario de CPL Aromas. Para conmemorar este hito, pensamos que sería divertido hacer un repaso de las cinco décadas en Fragancias Finas desde los inicios de la empresa. Al fin y al cabo, el pasado habla al presente, inspira el futuro y evoca recuerdos felices.
Empezaremos con una década de cambio: los años setenta, el periodo en el que Terry y Michael Pickthall pusieron en marcha lo que se convertiría en CPL Aromas.
Los años 70 estuvieron marcados por la necesidad de expresión, libertad e individualidad. El apogeo de la bohemia y la música disco trajo consigo fragancias más atrevidas con poderosos mensajes de libertad.
Un mensaje publicitario recurrente para las fragancias femeninas era la representación de mujeres independientes. El éxito de ventas Charlie, de Revlon, encarnaba el empoderamiento femenino, con un nombre andrógino y una mujer con pantalones en el anuncio.
La generación joven buscaba un estilo de vida más sencillo y natural. En perfumería, como reflejo de ello, la tendencia era evocar la naturaleza con notas verdes y amaderadas.
Hubo un auge de los florales verdes, creados para la nueva generación de mujeres, que sentían que la emancipación era el "thème du jour". Fragancias que evocaban un soplo de fresco verdor, abriéndose con el penetrante efecto verde del gálbano combinado con tonos florales de lirio de los valles, jacinto, narciso u hoja de violeta. Ejemplos de fragancias populares en esta categoría eran No 19 de Chanel o Amazone de Hermès.
En los años 70, CPL Aromas inició una nueva colaboración con Penhaligon's, marca con la que compartimos el gusto por la perfumería británica y mantenemos una sólida relación hasta el día de hoy. Dentro del tema floral verde, Michael Pickthall creó Penhaligon's Lilly of the Valley, un floral fresco y húmedo que recuerda a un jardín inglés, y BlueBell, un floral primaveral con tonos de jacinto.
El chipre propiamente dicho es la familia olfativa que representa a esta década, siendo el pachulí el ingrediente clave de su estructura. En algunos casos, se utilizó en exceso: ¡los hippies usaban aceite esencial de pachulí puro para perfumarse! Algunas fragancias que iniciaron esta tendencia fueron Patchouli de Réminiscence, el epítome del espíritu bohemio con cerca de un 70% de pachulí en su fórmula. También Aromatic Elixir de Estée Lauder, característico por su rica y oscura terrosidad amaderada y su floralidad herbácea, y Diorella de Dior, un enfoque más fresco y luminoso del chipre con tonalidades cítricas y de flores blancas. Para hombre, Aramis 900, un chipre amaderado con facetas verdes y rosadas y Gentleman de Givenchy, que añade tonos de cuero al fondo amaderado terroso.
Las fragancias masculinas indicaban claros códigos masculinos. Fougère era la familia olfativa elegida, que transmitía notas aromáticas frescas que recordaban a la piel recién afeitada. Algunos ejemplos de los lanzamientos más populares de la década fueron Paco Rabanne Pour Homme y Azzaro pour Homme.
La década se cerró con fragancias más pesadas y cálidas inspiradas en Oriente, una tendencia que explotaría en los años ochenta. El lanzamiento más emblemático de esta familia fue Opium, de Yves Saint Laurent: un lanzamiento polémico por su referencia al consumo de drogas. Otros lanzamientos clave que le siguieron fueron Cinnabar de Estée Lauder o Nahema de Guerlain.
Mientras tanto, CPL Aromas era una empresa en crecimiento, tras unos primeros años difíciles. El instinto de ambos fundadores había dado sus frutos y la empresa ya estaba sólidamente establecida en el Reino Unido. Pronto, ¡en todo el mundo!
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Mientras tanto... Creemos juntos.






